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Afilado, mecanizado y conservación óptimos de las sierras de cinta Experiencia en sierras de cinta

A la larga, el afilado y el cuidado profesionales convierten las sierras de cinta en herramientas productivas y efectivas. El cuidado y tratamiento de su sierra circular influye en la calidad del corte. Para conseguir calidades de corte óptimas, es importante conocer la manera adecuada de tratar la hoja de la sierra de cinta. Aquí puede ver lo que debe tener en cuenta con los diferentes tipos del mecanizado de una sierra de cinta.

Tipos de sierras de cinta

En función del temple y revenido, se diferencia entre tres tipos de sierras de cinta:

1. Sierras de cinta recalcadas/triscadas de acero CV (acero al cromo-vanadio)
2. Sierras de cinta estelitadas
3. Sierras de cinta con revestimiento de metal duro

Las sierras de cinta reaccionan de forma muy sensible. Si no se cuidan adecuadamente, podrían romperse. La razón es que las sierras de cinta están sometidas permanentemente a cambios de flexión. A raíz de ello, pueden formarse pequeñas fisuras en la base del diente, la zona de mayor carga por fuerza de tracción.
Si no se reafila a tiempo, estas fisuras pueden agrandarse y provocar una rotura. Para evitarlo, en el caso de sierras de cinta de acero CV y sierras de cinta estelitadas se deben reafilar periódicamente los perfiles completos, es decir, todos los dientes (independientemente de su forma), incluso cuando todavía no se haya alcanzado en parte el grado de embotamiento habitual. El rectificado periódico del perfil puede evitar que la sierra de cinta se desgarre prematuramente.

Sin embargo, si el rectificado del perfil se realiza de forma poco profesional, pueden surgir estrías y muescas problemáticas; la eliminación excesiva de virutas endurece la base del diente. Con las máquinas afiladoras de perfil adecuadas esto no supone ningún problema.

Para que las sierras no se queden inmovilizadas durante el uso, necesitan un saliente lateral. Tras el rectificado de perfiles, las sierras de cinta de acero CV deben triscarse u, opcionalmente, recalcarse e igualarse. En cambio, las sierras de cinta estelitadas y las sierras con revestimiento de metal duro necesitan un afilado de flancos.

Por “estelitado” se entiende el proceso de aplicación de Stellite® sobre los dientes de la sierra para pasar posteriormente a su temple y revenido. De esta manera, aumenta la resistencia a la abrasión de los filos de la sierra, lo cual aumenta la vida útil de la máquina, mejora la precisión de corte y reduce los tiempos de equipamiento.

El estelitado supone una gran ventaja sobre todo cuando sea necesario serrar maderas especialmente abrasivas y duras. La calidad de Stellite® n.º 12 (contiene un 59 % de cobalto, 29 % de cromo, 9 % de tungsteno y un 1,8 % de carbono) ha demostrado una eficacia óptima en el tratamiento de la madera. Es resistente al desgaste, no es especialmente frágil y se puede afilar sin problemas. En algunos casos se utiliza también la calidad de Stellite® n.º 1, una aleación muy resistente que se emplea particularmente para serrar madera con un porcentaje elevado de silicato.

Además del arduo estelitado manual se distinguen dos tipos de estelitado automáticos: el procedimiento de soldadura por resistencia y el procedimiento de soldadura por plasma. En el último caso, se calienta el diente de la sierra y se funde la cantidad necesaria de estelitado. El Stellite® se funde para que pase al estado líquido y se conduce hacia las mordazas de molde donde el diente en bruto obtiene la forma de diente acabado. Los trabajos de afilado necesarios se reducen al mínimo. Frente al procedimiento por resistencia, la soldadura por plasma totalmente automática es especialmente favorable porque puede obtenerse una capa de unión totalmente fija entre el Stellite® y el material base. Por último, la reparación y el reequipamiento son más económicos, ya que el nuevo Stellite® se aplica fácilmente sobre los dientes que quedan y se suprime el costoso afilado del Stellite® restante.

Con las sierras de cinta con revestimiento de metal duro se afila únicamente la punta del diente con revestimiento de metal duro. Para ello debe respetarse el siguiente orden: primero la superficie de ataque, después la superficie de flancos y, por último, la superficie libre.

Tras el afilado de perfiles, deben afilarse también los flancos de las sierras estelitadas.

Las sierras de cinta con revestimiento de metal duro necesitan también un afilado de flancos. Independientemente del equipamiento de sus sierras de cinta, con las afiladoras adecuadas de VOLLMER podrá mecanizar los flancos de manera profesional y extraordinariamente eficiente.

Cuatro posibles programas de afilado

  1. Afilado hacia abajo, levantamiento, retorno en marcha rápida
  2. Afilado hacia abajo, sin levantamiento y retorno
  3. Afilado hacia abajo, con avance y retorno 
  4. Afilado oscilante con selección libre del número de avances y carreras

Para que una sierra de CV pueda cortar libremente al mecanizar con arranque de viruta, la línea de corte debe ser más ancha que el cuerpo. Una posibilidad para ello es el triscado de los dientes de la sierra, es decir, el curvado bilateral. Para ello debe procurarse no triscar demasiado porque, si no, empeora la calidad de corte. Por el contrario, si no se trisca lo suficiente, la sierra puede calentarse, producir quemaduras y perder tensión.

Fundamentalmente debe tenerse en cuenta que solo puede triscarse el tercio superior de los dientes. El ancho del triscado, no obstante, depende de distintos factores:

  • Tipo de madera: cuanto más blanda es la madera, mayor es la anchura de triscado
  • Humedad de la madera: cuanto más húmeda es la madera, mayor es la anchura de triscado
  • Contenido de resina natural: cuanto más resinífero es, mayor es la anchura de triscado
  • Estado de la madera: la madera helada precisa de un menor triscado
  • Tipo de fibras en la madera: los tipos de madera con fibras muy lisas precisan de un mayor triscado

El recalcado de los dientes de sierra es, junto al triscado, otra opción para garantizar la libertad de corte de la sierra de cinta durante el arranque de viruta. Para el proceso de recalcado se coloca un perno de recalcado delante del diente de la sierra. El diente de la sierra se retiene con un yunque. Girando el perno excéntrico de recalcado se desplaza el material de serrado hacia la punta del diente. Cuando finaliza el proceso de recalcado, el perno gira de nuevo y vuelve a su posición original.

Tras el recalcado se efectúa el igualado, es decir, el material desplazado sobre los flancos del diente se comprime con las correspondientes mordazas de presión, de manera que la punta del diente adopta una forma cónica hacia abajo y hacia atrás. Como el diente de sierra recalcado trabaja a lo largo de todo el ancho de la línea de corte, este consigue lo mismo que dos dientes en una sierra triscada. Con un mayor número de filos principales y secundarios aumenta la potencia de corte. Además aumenta el grado de dureza del material base gracias al recalcado.

El recalcado debe adaptarse a los distintos tipos de madera para lograr el mayor rendimiento posible.

Por aplanado se entiende la eliminación de irregularidades (abolladuras/marcas) de la hoja de sierra de cinta. Este es, por regla general, el primer trabajo de reparación. Una vez localizadas las abolladuras con una regla de precisión, estas pueden “golpearse hacia afuera” con ayuda de un martillo de bola o de cruz adaptando el peso del martillo al espesor de la hoja.

 

A tal efecto, deben tenerse en cuenta los siguientes valores de orientación:

Martillo de 1250 g para espesores de hoja ≤ 1,65 mm
Martillo de 1500 g para espesores de hoja > 1,65 mm

Los martillos deben tener una superficie de impacto suave y redondeada para evitar que dejen marcas de impacto sobre las sierras de cinta, ya que pueden influir negativamente en la vida útil de estas.

Tensionar o estirar significa alargar la zona central de la hoja de sierra de cinta. Esto se realiza mediante un proceso de aplanado con ayuda de una máquina laminadora. Con el estirado de la zona central, el lado dentado y el borde trasero se acortan en relación con el centro. A causa de ello, las tensiones de compresión se destensan al colocar la hoja de sierra sobre los rodillos de la sierra formando una convexidad en el centro. Con ello se evita que la hoja de sierra se mueva de un lado a otro sobre la superficie de rodadura abombada de los rodillos.

 

Si se realiza correctamente el tensionado, la hoja ofrece las siguientes características:

  • El lado dentado se vuelve rígido y se mueve de forma fluida durante el funcionamiento.
  • La sierra está situada correctamente sobre los rodillos y mantiene estables las cargas que se generan con una velocidad de avance elevada.
  • La sierra no se inclina durante el funcionamiento. La calidad y precisión de corte se mantienen si la tensión es correcta.

Durante el enderezamiento, el dorso de la sierra de cinta adopta una forma de arco ligeramente convexa mediante un proceso de aplanado. De esta manera, se compensa la extensión del lado dentado durante la introducción de la sierra. Reafilando la base del diente también se puede prolongar la línea de la base respecto al dorso. El estado de la hoja de sierra debe comprobarse a lo largo de todo el dorso.

Medir, enderezar, tensionar y aplanar: antes eran tareas manuales laboriosas, ahora son posibles en solo una operación.

Para unir las hojas de las sierras de cinta o reparar grietas, es necesario soldar. Previamente deben cortarse exactamente en ángulo recto los extremos de las sierras y limpiarse las superficies de corte. La línea de soldadura se aplica en el dorso del diente. La zona que se va a soldar debe precalentarse a aprox. 100 °C con una plancha calentadora. Tras el proceso de soldadura, la sierra debe revenirse a aprox. 450 °C para que se normalice la estructura templada y la línea de soldadura no se rompa.

Por regla general, se emplean las siguientes formas de diente para las sierras de cinta:

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